3 ene. 2018

A CONSTRUIR POR ABAJO LA UNIDAD Y LA LUCHA CONTRA LOS DESPIDOS


El cambio de año repite una ola de despidos. De forma similar a lo sucedido entre 2015 y 2016, el Gobierno Nacional y los Gobiernos provinciales y municipales despiden trabajadorxs, principalmente a precarizadxs. De las luchas de hace dos años, las y los trabajadores sabemos que pelear da resultados.
El Gobierno Nacional, luego de saquear los bolsillos de los jubilados con la reforma previsional, quiere sumar al empleo público como variante de ajuste. Hasta ahora ya suman más de 1150 puestos de trabajo recortados en unas 20 reparticiones, profundizando el vaciamiento de políticas públicas, en algunos casos para habilitar la tercerización de las mismas. Fabricaciones Militares encabeza la larga lista, que crece día a día e incluye a TDA, Energía, SENASA, ENACOM, Defensa, Cultura y muchas otras. En algunos casos hay resistencia, con paros, cortes u ocupaciones de edificios. 
Este ajuste a nivel nacional se va a replicar en otros niveles del estado. El Pacto Fiscal aprobado en el Congreso en las sesiones de diciembre implica que, para seguir recibiendo fondos del estado nacional, las provincias y sus municipios también deberán realizar ajustes sobre las plantas de trabajadorxs de sus diversas reparticiones.  Es por eso que en los próximos meses la multiplicación de despidos va a seguir poniendo en pie procesos de lucha en distintas partes del país.
Acorde a este panorama, en la Provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal cierra el año con un golpe contra la educación pública y sus trabajadorxs al disolver la Unidad Ejecutora Provincial (UEP), organismo de la Dirección Gral. de Cultura y Educación de 23 años de existencia, con 380 trabajadorxs contratadxs para adquisiciones y licitaciones de obras en escuelas de toda la provincia. Asambleas, protestas, festival y permanencia en su edificio, fue la respuesta, con apoyo de ATE, de las familias y hasta los comercios de la zona, a la vaga promesa de Vidal de una posible recontratación, sin especificar destino, solo para cerca de la mitad de ese plantel. En la Dirección de Educación Privada, Ministerio de Producción, Centro de Protección a la Víctima, Jefatura de Gabinete, Instituto Provincial de la Administración Pública y Niñez, también hay despidos, en un marco en el que el gobierno acrecienta sus ataques antisindicales, traslados compulsivos y judicialización, como en el CREU de Lomas y tantos otros organismos.
El riesgo de la pérdida de puestos de trabajo del Programa Médicos Comunitarios en La Plata, es solo la punta de un iceberg que ya cuenta con varios centenares de despidos en cada municipio, como Quilmes –primero en el Servicio Local de Niñez y luego en muchas otras reparticiones-, Tres de Febrero o Morón, en los que también hay resistencia.

El paro nacional de ATE del 4/1, reflejará solo una parte de todas esas luchas, que requieren mucho más que una medida general. Creemos imprescindible recuperar las experiencias de luchas pasadas. Los conflictos para rechazar los despidos son largos, y les da contenido tener por protagonistas a las y los despedidxs (por supuesto, en conjunto con el resto de las y los trabajadores de cada sector). La puesta en pie de comisiones de despedidxs es clave para sostener estas situaciones tan difíciles en lo personal, familiar, etc. Para fortalecer esos espacios requerimos construir fondos de lucha. Las medidas de lucha son todas útiles, evaluando su sentido en cada momento, apelando a la solidaridad social para romper con el discurso oficial construido con las acusaciones sobre “presentismo”, orientación política o lo que fuera. Urge romper el aislamiento social, comunicar las justas luchas que damos y sumar sectores políticos y sociales si es posible a las mismas.
Aun así, son medidas limitadas para darle fuerza desde los sectores a un proceso que es general. Para enfrentar este momento es crucial el papel del sindicato, que tiene que estar a la cabeza de la lucha, centralizando nuestra respuesta como trabajadores/as al intento de ajustarnos. En el caso de CABA, las políticas de facción infantiles entre la dirección del Consejo Directivo dirigido por la agrupación Verde y Blanca y de los distintos sectores de la Verde Anusate es irresponsable, se encuentra muy lejos de estar a la altura de las circunstancias. La falta de un plan de lucha unificado puede dejar librados a su suerte a cada organismo, como ya sucedió en 2016.
Se suma este panorama preocupante la existencia de un nefasto antecedente, un acta firmada por la Verde y Blanca en el Ministerio de Energía, donde se comprometen a otorgar “paz social” a cambio de extender contratos tres meses a las y los 140 despedidxs (que no fueron consultadxs), y con una promesa verbal de no despedir a las y los delegadxs. Desde ATE Desde Abajo y la Víctor Choque llamamos a rechazar esos acuerdos, confiando en la fuerza organizada de las y los trabajadores para rechazar los despidos.

Por eso, en este comienzo de año, llamamos a desarrollar la mayor unidad posible para la lucha, a solidarizarnos con cada compañerx que pretendan dejar en la calle, sin ninguna distinción de afiliación, orientación política o forma de contratación. Apelando a la solidaridad, con la convicción de que tanto las victorias como las derrotas son las de todxs, y que la lucha logra conquistas!

Luchar contra los despidos es posible, y es necesario.
¡Si tocan a unx tocan a todxs!

ATE Desde Abajo (Ciudad de Buenos Aires)
Agrupación Victor Choque (Provincia de Buenos Aires)