11 ene. 2016

No podemos esperar: hay que frenar los despidos ahora

A pocas semanas de asumido Mauricio Macri ya fueron despedidos 15 mil empleados públicos por parte de los gobiernos nacional, provinciales y municipales (de distintos signos políticos), lo cual es solo el comienzo de una avanzada contra todos los trabajadores y trabajadoras estatales.

Estos despidos responden a una concepción neoliberal en donde las políticas públicas y los trabajadores que las llevamos adelante somos vistos como un “gasto” a recortar. Nuestros despidos son una de las formas de recuperar los ingresos que el Estado deja de percibir, al tomar medidas que favorecen a los sectores más concentrados de la economía (como la baja en las retenciones al sector agroexportador). 



Hasta ahora los despidos, masivos y arbitrarios, recaen sobre los compañeros y compañeras con formas de contratación más precarizadas, como los contratos de Asistencia Técnica conveniados con universidades o quienes facturan al PNUD u otros organismos internacionales en el Estado Nacional. Este mar de precarización laboral fue construido durante la última década donde paradójicamente se amplió el Estado en base a diversas formas de contratación precaria.

Esto sucede en el marco de una orquestada campaña de desprestigio del empleo público que se viene llevando adelante desde hace tiempo por los grandes medios de comunicación, y que lamentablemente ha calado en amplios sectores de la sociedad.

A su vez, esta ofensiva contra la fuente de trabajo de miles de estatales tiene como objetivo no solo achicar el “gasto público” sino también disciplinar al conjunto de las y los trabajadores en la lucha por la recomposición salarial, tras la pérdida de su poder adquisitivo afectado tanto por la vía inflacionaria (que cerró el 2015 por encima del treinta por ciento) como por la devaluación del peso (por encima del cuarenta por ciento). Al mismo tiempo, esta primer ola de despidos no es simplemente un ataque contra el empleo público, sino que es un mensaje para todos los grandes grupos económicos. En consonancia con el resto de las políticas de ajuste lanzadas por el nuevo gobierno, los despidos son una señal a los "mercados" para marcar la cancha: si el Estado despide, los empresarios también tiene vía libre para hacerlo. De esta forma buscan condicionar a los trabajadores para las próximas paritarias, con la amenaza de sufrir despidos si no nos resignamos a absorber los costos de la devaluación. 


Ante la dubitativa y tardía reacción de la flamante conducción verde y blanca de de ATE Capital, debieron ser las Juntas Internas y delegados y delegadas de base los que hicieron punta en salir a dar esta batalla, haciendo oír con fuerza en la opinión pública, por primera vez, la voz de las y los trabajadores estatales, frente al bombardeo mediático que habla sólo de “ñoquis” para referirse a los empleados públicos.


Nuestro trabajo son tus derechos


En este sentido, las y los trabajadores estatales tenemos que tener en claro -y así transmitirlo al conjunto de la sociedad-, que a través de nuestro trabajo se garantizan los derechos de los sectores populares, que son los que necesitan de las políticas públicas para tener acceso a la salud, educación, alimentación, vivienda, etc. 

Para enfrentar los despidos necesitamos generar la mayor unidad y organización posible, tanto en los sectores como a nivel nacional, y de esa manera construir respuestas masivas y de envergadura nacional ante la ofensiva de los gobiernos. 

Más allá de la brutalidad con la que se está llevando a cabo el plan de ajuste, hay sectores en los que con una respuesta rápida y contundente logramos la continuidad de contratos inicialmente dados de baja, como es el caso del Programa Primeros Años dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Por eso la tarea fundamental de los delegados y delegadas de base es la de organizar la resistencia en cada lugar de trabajo.


Paralelamente, y dada la magnitud de las medidas tomadas por el gobierno, necesitamos que ATE organice un plan de lucha a nivel nacional para detener la ola de despidos, llevándolo adelante en articulación con otros sectores y con las centrales sindicales que hasta ahora han sido las grandes ausentes. Está claro que 15.000 despidos no se frenan con declaraciones o presentaciones judiciales sino con paros, movilizaciones, tomas y piquetes a lo largo de todo el país, así como una campaña nacional en defensa del empleo público.

Asimismo, tenemos que construir una agenda gremial que pueda ser tomada por el conjunto de las y los trabajadores estatales donde expresemos con claridad que con despidos no hay “paz social”, y con precarización laboral, salarios de miseria y vaciamiento del estado, tampoco. 

Tenemos la convicción de que con organización, unidad y lucha podemos enfrentar el plan de despidos masivos de trabajadores y trabajadoras estatales. Convocamos a todos los compañeros y compañeras a sumarse a la resistencia, llevando adelante la más amplia unidad de acción de todos y todas los que quieran salir a dar la pelea. 


¡Soy estatal, mi trabajo son tus derechos!
¡Ni un despido en el Estado!
¡Si tocan a unx, tocan a todxs!

ATE DESDE ABAJO
(11/01/2016)