14 ago. 2014

Reivindicamos el trabajo de quienes día a día nos cargamos al hombro las tareas que realiza el Estado


Vemos con preocupación que desde distintos grupos mediáticos se pretenda construir la visión de que el Estado es un rejunte de ñoquis o militantes políticos, deslegitimando las luchas que damos día a día por mejores condiciones laborales y salariales. No solo en el Estado Nacional, sino en otros niveles del Estado, como por ejemplo en la CABA, donde también la precarización y los salarios de miseria afectan a decenas de miles de trabajadores/as.

Los “escraches” mediáticos de los sueldos de los funcionarios muestran la gran cantidad de nombramientos para los cargos superiores de las estructuras jerárquicas. Lo que no muestran es que la enorme mayoría de los trabajadores y trabajadoras del Estado estamos lejísimos de esos montos de decenas de miles de pesos y enfrentamos salarios que se encuentran por debajo de la canasta familiar, hoy cercana a $10,500. Tampoco muestran que damos una gran batalla diaria por lograr organizarnos por un aumento superior al que negocian las burocracias de espaldas a nosotros, en connivencia con los Gobiernos Nacional, Provincial, Municipal o de la CABA.

No defendemos ni a ñoquis ni a funcionarios. Pero flaco favor a la causa hacen quienes pintan a todos los trabajadores/as estatales como rentados sin tareas enriqueciéndose con los fondos públicos. Generan un clima social hostil a nuestras luchas y le hacen el caldo gordo a los que piensan que la solución de todos los problemas de la Sociedad está en el achicamiento del Estado.

Los anuncios de la Jefatura de Gabinete representan el descongelamiento de apenas 7500 de las vacantes ya presupuestadas de la planta permanente (es decir, el 50% de las mismas para el convenio SINEP). La letra de la normativa da a entender que las falsas “vacantes” se cubrirán con concursos, dando lugar a una competencia destructiva en cada lugar de trabajo a quienes trabajan hace años en esos mismos puestos (en forma precarizada). Se está muy lejos de regularizar la inmensa cantidad de contratados/as sin estabilidad, que en el caso del mayor convenio de la Administración Pública Nacional suman más de 45.000. Es decir, 14 por cada 10 trabajadores de planta permanente.

Lo que está sistemáticamente en peligro, sea por la disputa interna del peronismo o por el discurso “eficientista” de los que añoran los 90s, son los derechos de las y los trabajadores. A pesar de lo que ladren unos u otros, los vamos a defender con más lucha y organización.