1 nov. 2013

"Paz social" en la Ciudad: Dime qué estrategia tienes y te diré qué sindicato construyes

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Después de varios meses de crisis y división en ATE, tras romperse el acuerdo electoral que contenía las fracciones de los que en ATE Capital se reconocen como parte de la lista Verde (ANUSATE y  "la 102"), se volvió a ver a la dirección unida firmando con el GCBA dos actas, sumamente limitadas, que resienten la potencialidad del sindicato como herramienta de lucha. Con el argumento que la firma otorga “legalidad al gremio”, ambos sectores de la Comisión Directiva siguen resquebrajando profundamente la legitimidad del sindicato.
 
Caracterizamos al acta firmada el 19 de septiembre como una concesión innecesaria ante la estrategia de los funcionarios-operadores del PRO para ganar tiempo antes de las elecciones del 27 de octubre, en el marco de su avanzada en las políticas persecutorias y represivas, que se expresan en los despidos en la Ciudad, la represión en el Borda, los traslados de compañeros/as,  judicialización de delegados/as y dirigentes y las impugnaciones a las elecciones de delegados/as. 
 
Con esa primera acta firmada, difundida ampliamente por la conducción de la Seccional, el macrismo se garantizó contener al sindicato unas pocas semanas antes de las elecciones legislativas. La coyuntura electoral, entendemos, era estratégica para ATE, ya que a fuerza de conflictos protagonizados por las y los trabajadores desde distintos sectores en lucha, se viene cuestionando el modelo de Estado y las políticas públicas que lleva el PRO en la Ciudad de Buenos Aires. El acta fue la institucionalización de esa  “contención”, lo que  no resultó complicado de lograr porque desde la dirección de ATE no se apostó a fortalecer las luchas encarnadas por los sectores que se defienden del ataque del macrismo y porque tampoco se apostó a organizar el malestar que está instalado entre un número significativo de trabajadoras/es estatales.
 
El gremio entró en el juego que propuso la patronal: dilatar la conflictividad hasta pasadas las elecciones, que ahora muestran a un macrismo relativamente fortalecido. Una maniobra cantada por parte de un gobierno que sólo realiza políticas de maquillaje de tinte oportunista y jamás resuelve los problemas de fondo que aquejan a los/las laburantes y sectores populares de la Ciudad. Se rifó sin pena ni gloria una posibilidad de instalar en la escena pública nuestros reclamos, así como de exigir respuestas favorables a nuestros intereses. 
 
Lo preocupante es que no sólo la Directiva entró en ese juego propuesto por el PRO, sino que varias Juntas Internas acompañaron acríticamente dicha política. Muchos compañeros/as que plantean en cada plenario que el enemigo principal es el macrismo, contradictoriamente apostaron a validar un ámbito dialoguista, justo en el momento en que el PRO se muestra más beligerante y represivo que nunca con nuestro sindicato. Nos preocupa políticamente que ATE esté dispuesto a negociar puntos reivindicativos secundarios (ya que el Acta omite casi todos los reclamos por los que venimos luchando los y las estatales), comprometiéndose a “no realizar ninguna acción o medida que atente contra la necesidad de estabilidad negocial” con los mismos funcionarios que ilegalizan, judicializan y despiden a sus dirigentes y delegados/as.   
 
Unidad para firmar pero no para luchar
 
Sin embargo, el GCBA rompió la tregua antes de que la tinta de las firmas del Acta de Negociación llegara a secarse y redobló su apuesta procesando al “Tano” Catalano, secretario de Organización de la Seccional, por defender el Taller 19; despachándose también con la impugnación de dos elecciones de delegados/as más (patota de SUTECBA incluida) y dando rienda suelta a sus fiscales contravencionales adeptos para agitar las causas abiertas contra Humberto "Pitu" Rodríguez (Secretario Adjunto y delegado paritario) y nuestro compañero Maro Skliar (delegado general de Promoción Social).  
 
La Directiva (“en unidad” para firmar el Acta) ni siquiera acusó recibo del golpe, ni pareció interpretar estas medidas como el  final del supuesto proceso de negociación con “tregua” incluida.  En cambio, en lugar de brindar una respuesta contundente y unitaria frente a Tribunales para defender al "Tano", sólo se vio al sector kirchnerista de la Verde al que el compañero pertenece. Se sigue jugando a las escondidas a la hora de movilizar en conjunto, justo cuando es más necesaria que nunca la unidad y fortaleza para defender la organización de las y los laburantes.
 
Esta situación no escapa al día a día de la construcción y la lucha desde los sectores, donde se viven las consecuencias de la disputa internista, una disputa que aleja a las y los estatales afiliados al gremio, y no invita a los que no están organizados o están atrapados por el sindicato mayoritario.
 
Pensando en un ATE de y para las y los estatales
 
Tenemos la convicción de que necesitamos pensar y construir de manera democrática y participativa una estrategia político-sindical integral, forjar una herramienta gremial que pueda dar respuestas concretas a los ataques directos a las trabajadoras/es que se organizan, defienden sus derechos y los del pueblo. Pero, ¿qué derechos podemos adquirir si nos dejamos pisotear, si nos criminalizan y nos ilegalizan sistemáticamente?
 
Se vuelve urgente y necesario seguir asumiendo el compromiso de construir una herramienta sindical de lucha; debemos pensar acciones, hechos políticos, planes de lucha que partan de las fuerzas que tengamos sin sobredimensionarlas ni menospreciarlas, caracterizando correctamente la composición de nuestros sectores de trabajo para avanzar y crecer. En lugar del dialoguismo con el PRO, salgamos a luchar por todo lo que nos corresponde. Volver a los ejes fundamentales, construir una agenda gremial sentida por todas y todos los estatales, organizarse y luchar en consecuencia.