31 jul. 2013

Un análisis del despido y reincorporación de Tamara

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  El despido de la delegada general de la Dirección General de Estadística y Censos (DGEyC), Tamara Lescano, es el caso testigo de una política persecutoria del macrismo en alianza con el SUTECBA, gremio mayoritario en la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de una dinámica de co-gobierno sin el más mínimo disimulo: el GCBA recurre sin tapujos a la llamada “práctica desleal” favoreciendo en lo político y económico al sindicato que conducen Genta y Datarmini, a cambio de que estos dirigentes, enquistados hace añares en esos cargos, le garanticen una suerte de “paz social” entre las filas mayoritarias de los estatales de la C.A.B.A, que sufren la precarización, la tercerización y la falta de derecho a la Carrera e incluso el vaciamiento de su obra social en detrimento de su salud y la de su familia.


  Hay una política PRO contra la organización de los trabajadores/as, mucho más allá de ATE. Macri y los suyos han trazado las líneas principales para la reconversión del Estado bajo una óptica empresarial y privatista, profundizando elementos (como la precarización laboral) heredados de las gestiones “progresistas” que lo antecedieron, y creando nuevas herramientas allí donde las necesitó, como el caso del Ministerio de Modernización, una especie de gerencia de recursos humanos que nada tiene que envidiarle a las multinacionales más explotadoras.

La impugnación de elecciones de delegados/as de ATE ahora se amplia al sindicato docente Ademys, aunque antes el macrismo ya había logrado avanzar con el cierre de grados y la mutilación de las juntas docentes llegando incluso a movilizar barras bravas contra maestras y maestros para garantizar su aprobación en la legislatura porteña. En esta línea entendemos que se inscribe también la represión en el Borda.

Hoy nuestra compañera Tamara Lescano ha sido reinstalada en el lugar del que nunca se tendría que haber ido, porque es una trabajadora idónea y sobre todo porque es la delegada general elegida por sus compañeras y compañeros. La reinstalación se dio a partir de una medida cautelar favorable, producto de un admirable trabajo del equipo jurídico de ATE Capital y de un proceso de lucha del cual formamos parte poniendo mucho el cuerpo y la cabeza, y sobre el que entendemos hay que reflexionar para sacar aprendizajes para lo que sigue, ya que este panorama parece lejos de cerrarse.


 La lucha continúa en la DGEyC y en toda la Ciudad. Hay cerca de quince juntas internas impugnadas, los delegados/as del BAP siguen desplazados, el juicio de desafuero contra los delegados del Teatro Colón es un caso grave de persecución que, de concretarse, sentaría un tremendo precedente; cerca de 10.000 laburantes sufren terribles condiciones de precarización laboral en el GCBA y podríamos seguir enumerando.

 En este contexto entendemos que es necesario reflexionar sobre el sindicato del que formamos parte, su rol en este proceso y las perspectivas críticas que se avizoran.


 Tal como expresamos en la Asamblea Anual de Afiliados, hay que marcar que la división de la Comisión Directiva de ATE Capital fue en este proceso de lucha uno de los obstáculos principales para organizar la resistencia.

 Ni siquiera ante el despido de una delegada general, los y las dirigentes tuvieron la capacidad de trazar acuerdos mínimos. Entonces nos encontramos con estrategias cruzadas, tironeo a la junta interna de Estadística desde ambas alas de la conducción, doble canal de gestión con los funcionarios del macrismo y el Ministerio de Trabajo de Nación, entre otros elementos que hicieron del conflicto una maraña que puso en riesgo la construcción del sector como, entendemos, está poniendo en riesgo a toda Ate Capital.


 Seguimos observando cómo la disputa de aparatos y la rosca predominan, más allá de las buenas intenciones o las convicciones personales de algún compañero o compañera en las filas de la Verde Anusate o de La 102. Vimos cientos de afiliados en la Asamblea Anual, militancia y recursos en los actos conmemorativos de Germán Abdala, pero solo un puñado en la calle peleando por la reincorporación de Tamara. Ambos sectores no dejaron de pensar y actuar más orientados por sus intereses partidarios que por las necesidades e intereses de los laburantes. 

 Por un lado, vemos que desde el ala K de la Comisión Directiva, se refirieron al conflicto como si no estuviera ocurriendo en el sindicato que fueron electos para dirigir, y una ausencia total de “La 102” en la calle para defender la libertad sindical contra el Pro.

 Por otro, los “manijazos” del michelismo y la poca estrategia política, llegaron a desactivar mandatos del plenario: suspendiendo "por lluvia" la movilización del 11/7 (sin marco de paro); apurando el escrache del 27/6 en la puerta de Rentas (donde nos quedamos 15 minutos), para terminar engordando un acto de ATE Provincia que ni siquiera se había mencionado en el plenario.

 De esta manera se evidenció que la Comisión Directiva de ATE Capital no estuvo a la altura de poder defender con firmeza a sus propios delegados/as, dejando al desnudo a los trabajadores que elegimos ATE como herramienta gremial para luchar por nuestros derechos.

 Nuestro rol como activistas y delegados/as de base antiburocráticos fue y es fortalecer los procesos organizativos desde abajo, empujar en el sindicato para la construcción de marchas sólidas y la convocatoria a plenarios unificados entre ambos sectores de la Comisión Directiva, llamar la atención fraternalmente sobre el modo en que una crisis desvinculada de nuestros intereses ponía en peligro no sólo el puesto de trabajo de Tamara, sino toda la construcción y la existencia de ATE en Estadística.

 En cada ámbito orgánico y en la calle estuvimos; cada vez que pudimos, aportamos y dinamizamos abriendo la lucha a otras organizaciones para contrarrestar la tendencia a corporativizar en ATE el conflicto.

 Creemos que demostramos nuestra verdadera vocación de unidad y la frontalidad de nuestra crítica; hicimos lo que dijimos, fuimos coherentes, lo que no nos exime de habernos equivocado.


 La lucha sigue, se hace más patente que nunca la necesidad de reflexionar y seguir generando una política sindical cada vez más democrática y participativa para construir un ATE que defienda y conquiste los derechos de los estatales, los vulnere el gobierno que los vulnere.

 Hoy la compañera Tamara Lescano está adentro. Hoy hay que festejar.

 15 DE MARZO ESTATALES DE BASE CAPITAL - ATE DESDE ABAJO